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Comentario V de Romanos 3:24

Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es Cristo Jesús;

Siendo justificados gratuitamente. Es decir ellos son justificados porque es algo muy común entre los verbos poner el participio en lugar del verbo. El significado sería éste; Porque ningún mérito hay en los hombres, y perecerán abrumados por el justo juicio de Dios, por eso serán justificados por su misericordia. Cristo atiende y remedia esta miseria comunicándose a los fieles, con el fin de que encuentren en El solamente las cosas que les faltan.

Es posible que no exista en toda la Escritura un pasaje más excelente para expresar la gran eficacia y la virtud admirable de esta justicia; porque en el muestra que la misericordia de Dios es la causa eficiente de esta justicia; que Cristo, con su sangre, es la sustancia de ella; que la fe adquirida por la Palabra es la forma y el instrumento y, la bondad de Dios, son la causa final. En cuanto a la causa eficiente, dice que somos justificados gratuitamente pos su gracia. De ese modo expresa doblemente que el todo es de Dios y que ningún mérito existe por nuestra parte. Ya era bastante con haber puesto en oposición los méritos y la gracia de Dios; pero, para que no podamos imaginarnos una semi-gracia por esta repetición ha forzado y declarado con más claridad lo que quería decir, atribuyendo el efecto completo de justicia a la sola misericordia de Dios, la cual los sofistas desgarran y roen y a pedazos, ante el temor de verse obligados a confesar su pobreza.

Por redención que es en Cristo Jesús. He aquí la sustancia de nuestra justicia: Que Cristo, por su obediencia, ha satisfecho la justicia del padre y poniéndose en nuestro lugar nos ha librado en la tiranía de la muerte bajo la cual estábamos cautivos. Pues por la expiación de su sacrificio, nuestra condenación ha sido de suprimida y abolida. De esta manera el Apóstol ha refutado muy bien la idea de aquellos que aseguran que esta justicia es una cualidad o virtud del hombre; pues si somos declarados justos delante de Dios, es porque hemos sido rescatados a gran precio y ciertamente es preciso decir que alcanzamos esto no por nosotros mismos.

Inmediatamente después, San Pablo expone todavía más claramente lo que significa esta redención y el objeto que tiende, es a saber, a que seamos reconciliados con Dios. Porque él llama a Cristo propiaciòn o (lo que parece mejor para asemejarlo con alguna figura antigua) propiciatorio. ¿Y qué quiere decir tal cosa sino que somos justos a causa de Cristo hace que el Padre nos sea propicio? Más debemos ahora desmenuzar las palabras.