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La Infinidad de Dios (Lec. 7)

La palabra infinidad aplicada a Dios significa que El es ilimitado, inescrutable, inmensurable, incomparable e incomprensible. Estas son palabras grandes, tanto en su tamaño como en su significado, pero se necesitan palabras grandes para describir a un Dios tan grande y glorioso. Dios es tan grande que: "... todos los moradores de la tierra por nada son contados" (Dn. 4:35) en comparación con él. La infinidad de Dios forma un contraste entre Dios y sus criaturas. Dios es infinito y el hombres es finito. Dios es infinito en todos sus atributos, pero su infinidad se refiere específicamente a su omnipresencia y su eternidad. Dios no está limitado por el espacio y por lo tanto, es omnipresente; ni tampoco está limitado por el tiempo, por lo tanto es eterno.
I. SU ETERNIDAD. La existencia infinita de Dios es llamada su eternidad. El no tiene principio ni fin. Este atributo pertenece a cada una de las tres personas, puesto que tienen en común una sola naturaleza no dividida. No importa si miramos hacia atrás o hacia delante, Dios es eterno. La naturaleza divina no está sujeta a la ley del tiempo. Dios no está en el tiempo, sino que el tiempo está en Dios. Dios dio existencia al tiempo. Para Dios no hay una sucesión de tiempo, para El, el pasado, el presente y el futuro existen como un eterno presente. Así es que un día con el Señor es como mil años y mil años son como un día (2 P. 3:8). Se ha enfatizado que Dios no es más viejo ahora, de lo que era en los tiempos de David o cuando el mundo fue creado; porque el tiempo no hace cambios en El. El es llamado "el Anciano de Días" (Dn. 7:13), pero no el anciano en días.
El no tiene fin, esto no es difícil de comprender. Podemos pensar de un hombre como existiendo por siempre; así es fácil entender esto de Dios. Puesto que El no tuvo principio. Obviamente no podría tener fin.
El es sin principio y en este punto Dios es incomprensible. Pero, si podemos concebir una vida sin principio o no, estamos obligados a atribuir esta clase de existencia a Dios. Esto puede ser argumentado por lo siguiente:
1. De su necesaria autoexistencia. La existencia de Dios es arbitraria o necesaria. Si arbitraria, debe provenir de su propia voluntad o de la voluntad de algún otro. Si proviene de su propia voluntad, esto supondría su propia existencia, lo cual sería una contradicción. Si su existencia proviene de la voluntad de algún otro, ese otro tendría que ser primero y superior, y por lo tanto sería Dios, lo cual involucraría otra contradicción. Entonces, necesariamente Dios debe existir. "... antes de mí no fue formado Dios, ni lo será después de mí" (Is. 43:10).
2. Que Dios no tiene principio puede ser argumentado de Su inmutabilidad. Si Dios no es eterno, El debe haber pasado de la no existencia al ser, y esto involucraría un cambio. "Mas tú eres el mismo, y tus años no se acabarán" (Sal. 102:27).
3. La eternidad de Dios también puede concluirse de sus atributos, varios de los cuales se ha dicho que son eternos. Expresamente se dice en Romanos 1:20 que su poder es eterno. Su conocimiento es desde la eternidad (Hch. 15:18). Se dice que su misericordia es desde el siglo y hasta el siglo (Sal. 103:17). En Efesios 3:11 se dice que sus propósitos son eternos. Su amor es llamado un amor eterno (Jer. 31:3).
4. La eternidad de Dios también puede concluirse del pacto de gracia, el cual es llamado un pacto perpetuo (2 Sam. 23:5). Es llamado un pacto eterno no solamente porque perdurará inamovible para siempre, sino también porque es desde la eternidad. Algunas veces es llamado también un Nuevo Pacto, no porque sea hecho nuevo, sino porque siempre es nuevo y nunca envejecerá.
5. El nombre incomunicable de Dios es Jehová, el cual significa "El que existe por sí mismo" (vea Sal. 83:18). Dios existe natural y necesariamente, lo cual significa que su existencia no tiene causa o principio. El es la gran Causa Primera, y por lo tanto, no puede ser el efecto de ninguna otra causa. El es el mismo hoy y para siempre. No hay arrugas en la frente del Dios eterno. No existe la debilidad de la vejez en El.
II. SU OMNIPRESENCIA. Esto significa que Dios está en todas partes. El no está limitado por el espacio. No hay escape de El para el impío y tampoco pueden separarse de El los justos. Esto puede ser probado:
1. De su poder, el cual está en todas partes, apareciendo tanto en la creación como en la providencia (Heb. 1:3).
2. De su conocimiento. (Heb. 4:13, Pr. 15:3)
La presencia de Dios puede ser considerada en diferentes maneras. El no está presente en todas parte en el mismo sentido o en la misma manera. Su presencia gloriosa está en el cielo, en donde se manifiesta a sí mismo a los ángeles y a los espíritus de los justos hechos perfectos. Su presencia poderosa y providencial está con todas sus criaturas, sosteniéndolas por la palabra de su poder. Su gracia salvadora está presente con su pueblo para regenerar, santificar, consolar y bendecirles. En su ira Dios está presente aun en el infierno, para infligir el castigo sobre los malvados (Sal. 139:8). La omnipresencia de Dios es expresada en forma plena y particular en el Salmo 139. Esto habla de su presencia esencial. Dios es tan inmenso, que los cielos de los cielos no pueden contenerlo (1 R. 8:27). "Jehová dijo así: El cielo es mi solio, y la tierra estrado de mis pies: ¿dónde está la casa que me habréis de edificar, y dónde este lugar de mi reposo?" (Is. 66:1)

OBJECIONES A LA OMNIPRESENCIA DE DIOS

1. Algunos se han opuesto a la omnipresencia de Dios citando el texto que dice que Caín salió de delante de Jehová (Gn. 4:16); y que también Jonás huyó de la presencia de Dios (Jon. 1:3). Pero podemos responder que Caín solamente se alejó del lugar de la adoración, en donde se manifestaba la presencia especial de Dios. También Jonás estaba huyendo del servicio de Dios porque en su necedad, pensaba que podía escapar del cumplimiento de su deber. Pronto Jonás descubrió que Dios estaba en todo lugar y que podía encontrarse con El, tanto en el mar como en la tierra. El Dios con quien nos tenemos que ver, no tiene limitaciones. Una de las acusaciones levantadas contra Israel es que habían limitado al Santo de Israel (Sal. 78:41), es decir, pensaban que había algunas cosas imposibles para El; en sus pensamientos limitaron a Dios debido a su falta de fe. Para Dios no existe tal cosa como una crisis, y tampoco hay un lugar secreto para esconderse de El. Todas las cosas están desnudas y abiertas ante sus ojos, nadie puede escapar de El ni resistirle cuando se enciende su enojo y El quiere ejecutar su ira.
Por lo cual, tanto el escritor como el lector debemos decir con el salmista: "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón: Pruébame y reconoce mis pensamientos" (Sal. 139:23).