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Introducción

UNIDAD I INTRODUCCIÓN
Moisés Colop

Casi todas las iglesias confesionales como las reformadas y presbiterianas, tienen como síntesis de su base doctrinal la Confesión de Fe de Westminster, Catecismo Mayor y Menor de Westminster, Catecismo de Heidelberg, La Confesión Escocesa, La Confesión Helvética, Los Cánones de Dordt y algunas otras bien específicas, pero además, los escritos de Juan Calvino han sido de suma importancia tanto para vivir la vida cristiana en la iglesia, como también en la sociedad. Por esta razón he tratado de sacar de estos documentos lo que concierne a las buenas obras o el servicio cristiano en la comunidad, por dos razones:

Fundamentar bíblica y doctrinalmente el trabajo de servicio cristiano e ilustrar a los presbiterianos y reformados de la tarea bíblica del servicio cristiano, que todavía no lo están haciendo.

La mayoría de los que trabajan en servicio cristiano desean en gran manera encontrar las bases bíblicas de su compromiso al trabajar en la asistencia social, acción social, la transformación de la sociedad y la práctica de la justicia. La mayoría entresaca versículos o pasajes bíblicos para fundamentar su convicción o simplemente fundamentar su trabajo, pero que ignoran lo que por más de 400 años la iglesia ya ha tenido su base doctrinal al respecto. Es entonces oportuno presentar este material como recurso a los que están haciendo este trabajo, pero que quisieran encontrar en la Biblia y doctrina, lo que es sano y honesto aplicado a su trabajo. Quiero motivar a todas estas personas, hombres y mujeres que presten toda su atención a cada unidad y le dediquen tiempo al trabajo de reflexión y discusión. Para este grupo de personas, les recomiendo agruparse y discutir con seriedad las preguntas, desde luego que hay mucho material para que se aumenten las preguntas, pero esto llevaría mucho más tiempo, que sólo se podría hacer si éste fuera discutido como parte de un curso de seminario.

Hablando de la segunda razón, esto es precisamente para aquellas personas cristianas que tanto desean encontrar en la Biblia algo que les ordene y motive a hacer el trabajo de diaconía. Hay personas que a pesar de sus años eclesiales no han encontrado en la Biblia un convencimiento de la práctica diaconal en la sociedad. Quieren ser honestos y fieles a La Palabra que hasta que no encuentren algo que les oriente al respecto, no mueven un dedo. Los documentos mencionados en este trabajo, dan suficiente material para que desde su perspectiva humana confronten con la Biblia lo que aquí encuentran y puesto que son fieles a su fe, les puede ayudar a enriquecer su experiencia y mejorar su compromiso cristiano.

Juan Calvino ha sido uno de los pioneros en llevarnos a descubrir desde la Biblia el compromiso cristiano con el prójimo. En todos sus escritos siempre dedica una porción a la atención de los necesitados, pero también, en todos sus comentarios de la Biblia y sermones predicados escritos, dan fe de la base de su trabajo llevado a cabo en Ginebra Suiza. Los historiadores eclesiásticos testimonian que Juan Calvino organizó al cuerpo diaconal para atender a los necesitados en los hospitales, atendió extranjeros en las calles y pobres en los barrios bajos. No desatendió los hospicios y asilos de ancianos. También servían a los huérfanos y a los ancianos sin hogar y a los desempleados; en pocas palabras a todos los necesitados. Prácticamente el cuerpo de diáconos era un movimiento convertido en instrumento poderoso de rehabilitación social, de redistribución de las riquezas y de lucha por salarios justos ante las autoridades civiles. Este compromiso diaconal se dio paralelo a la creación de la Universidad de Ginebra. Así también todos los seguidores y promotores de la reforma, hicieron honor a esta herencia reformada. Para Calvino, la soberanía de Dios no es solamente un concepto teológico necesario para la salvación, sino que es un principio de gobierno y de actitud en todas las actividades humanas. Tristemente muchas de las iglesias protestantes herederas de la reforma, deshonran la herencia reformada negando hacer un trabajo comprometido con los pobres y necesitados.

Algunos cristianos piensan que la atención del prójimo, o sea el trabajo de servicio cristiano, es contradictorio al compromiso de la iglesia en relación a la evangelización, cuando realmente es parte de la evangelización el compromiso y trabajo diaconal, según nuestras bases doctrinales en los documentos arriba mencionados. Notamos en todos estos documentos que la conversión tiene frutos de resarcimiento, es decir todo aquel que se convierte está comprometido a "hacer frutos de arrepentimiento". Lucas 18-14. En este caso específico, los convertidos de Juan el Bautista se les exigió como fruto de su conversión primero, compartir la propiedad y segundo, abstenerse de los actos de injusticia. Pero también en el Antiguo Testamento, según Oseas 12:6 que al "volverse a Dios" trae consigo compromisos con el prójimo. El apóstol Pablo menciona en Filipenses 1: 11 que los que ven los frutos de la fe de los cristianos, o sea las buenas obras de éstos, los espectadores comprenden y se convierten dando gloria a Dios. No hay entonces una dicotomía entre evangelización y el servicio social.

En las unidades siguientes, primero se presenta el tema, luego aparece una introducción del documento del cual se está sacando el material, más adelante viene el material transcrito, también aparece un comentario y por último las preguntas de trabajo en grupo para la reflexión y aplicación.

En resumen a esta unidad de introducción, invito para que se analice y se comente con toda la seriedad del caso, lo siguiente: "evangelización es el proceso total mediante el cual la iglesia, pueblo de Dios, movido por el Espíritu: anuncia explícitamente el evangelio 1 Juan 1, San Juan 3:16; educa en la fe a los que se convierten Mateo 28:18-20, Deuteronomio 6:1-9; celebra en la comunidad, mediante los sacramentos, la presencia del Señor 1 Corintios 11:23-26, 1 Corintios 10:16-17; transforma todo el orden temporal desde dentro Isaías 58:1-12, Lucas 4:18-19; testimonia la nueva vida, Lucas 10:25-27, Mateo 25:31-46".