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La Providencia de Dios 1era. parte (Lec. 25)

Politeísmo, Triteísmo, Dualismo, Monoteísmo y Ateísmo son términos religiosos para expresar las diversas creencias de la humanidad acerca de Dios. Politeísmo es la doctrina que cree que hay muchos dioses; el triteísmo es la creencia de que hay tres dioses; dualismo es la enseñanza de que el universo se encuentra bajo el domino de dos fuerzas opuestas o principios; el monoteísmo es la creencia en un Dios; y el ateísmo es la enseñanza de que Dios no existe. Estas diversas creencias testifican el hecho triste de la depravación humana, y prueban que la mente humana está en un estado de tinieblas respecto al Dios verdadero. Si yo mismo, no fuera un creyente con la Biblia, probablemente sería un dualista. Miro acerca de mí y veo un mundo de conflicto. Veo dos fuerzas opuestas, una buena y otra mala. Quizás podría ser un ateo como un resultado de la razón pura, porque realmente no parece haber un Ser Supremo. Nadie parece estar en control, más bien parece haber muchos poderes compitiendo por el dominio. Donde quiera que la gente comienza a razonar en forma independiente de las Escrituras, ellos se cuestionan; si hay un Dios, quien es bueno y todopoderoso, entonces ¿Por qué permite que las cosas pasen como están pasando? ¿Por qué no mata al demonio? ¿Por qué no detiene las guerras? Y así sucesivamente.

El creyente cree lo que hace debido a que tiene la Biblia y la certidumbre de una experiencia interna. Y Dios es el autor de ambas cosas. La Biblia es el Dios objetivo o la revelación externa, y la experiencia es el Dios subjetivo o la revelación interna. La Biblia sin esta experiencia interior (la verdad en su interior) no hará a un creyente. Por otro lado, una experiencia religiosa que no está en armonía con la Biblia es tanto falsa como peligrosa. Saulo de Tarso fue religioso mucho antes de que él llegara a ser cristiano, y pensaba que era su deber hacer muchas cosas en contra de Jesucristo. La gente puede estar sujeta a malos espíritus, así como al Espíritu Santo. Pablo juzgó que los tesalonicenses eran los elegidos de Dios, porque "nuestro evangelio no fue a vosotros en palabra solamente, más también en potencia, y en Espíritu Santo" (1 Tes. 1:5). Como un cristiano con la Biblia, soy un monoteísta, un creyente en la única verdad y en Dios viviente quien es absolutamente supremo.

Las religiones monoteístas son la judía, la mahometana y la cristiana, y las tres tienen al menos una parte de la Biblia. De este modo podemos decir que ninguna gente será monoteísta sin la Biblia. El hombre es un ser religioso por intuición pero no es un creyente en el único Dios por intuición. Porque la idea de un solo Dios es una doctrina revelada, que se encuentra solo en la Biblia. Los cultos y educados atenienses de los días de Pablo creían en una pluralidad de dioses. Y muchas de las inteligencias autoestilizadas de este siglo han ido al extremo opuesto, afirmando del todo que no hay Dios. Así que, sin la Biblia y sin una experiencia interna forjada por Dios, los hombres oscilan en sus creencias a través de todo el rango, desde la creencia en muchos dioses hasta la no existencia de Dios.

¿QUIÉN ESTÁ OPERANDO O DIRIGIENDO ESTE MUNDO?

Hay cuatro distintos puntos de vista acerca de lo que está pasando en este mundo; cuatro teorías de cómo es que las cosas llegan a ocurrir. Hay el punto de vista de que las cosas llegan a pasar de acuerdo con una ley fija, llamada la ley de la naturaleza. Todos los que abrazan este punto de vista son racionalistas. Rechazan cualquier cosa que no pueda ser explicada sobre la base de las leyes naturales. Su así llamada fe es el resultado de ver a través de un microscopio o examinar un tubo de pruebas. También hay el punto de vista de que las cosas pasan por una clase de suerte ciega. De acuerdo a este punto de vista no hay nada seguro o certero; una cosa puede pasar tanto como la otra. Existe la tercera posición de que todo llega a ocurrir por una fría fuerza impersonal llamada destino. Y finalmente, existe la perspectiva cristiana que dice que las cosas llegan a pasar por la Providencia de Dios. De acuerdo con este punto de vista, el Creador es también el Administrador o Gobernador.

DEFINICIÓN

La providencia puede ser definida como el gobierno divino de Su creación. El gobierno de Dios en los asuntos del mundo es un punto de profunda importancia para el creyente, porque a través de una perspectiva adecuada de la Providencia, el creyente aprenderá a contemplar y será capaz de ver la mano y el corazón de Dios en todas sus experiencias. El no hablará como los incircuncisos filisteos cuando dijeron: "Si no, nos convenceremos de que no fue su mano la que nos hirió, sino que nos ha sucedido por casualidad" (1 Sm. 6:9); sino que hablará como Job, será capaz de decir: "Jehová dio, y Jehová quitó" (Job 1:21).

Dios no está ocioso. El Salvador dijo: "Mi Padre hasta ahora trabaja; también yo trabajo" (Jn.5:17). El no es como los equipos de fútbol americano que tienen que tomar un tiempo fuera para descansar y planear la siguiente jugada. El no es como el fatigado granjero que tiene que descansar y comer para recuperar fuerzas para otro día de trabajo. El no es como los peleadores de box que necesitan ir a su esquina cada round para ser atendidos y aconsejados. Nuestro Dios no conoce nada de tiempos de aburrimiento y tiempos de emergencia. El nunca llega al límite de su ingenio; El siempre sabe lo que va a hacer, y también cómo y cuándo lo va a hacer. El es la única y sola persona calificada para gobernar Su creación.

Hay mucha gente que pudiera pensar que Dios está haciendo un mal trabajo en Su gobierno del mundo. Los hombres pudieran proponer muchos cargos en Su contra. Algunos pueden pensar de la situación presente como la oportunidad para un "nuevo trato" (es decir, que Dios ha de cambiar la forma en que está gobernando en este mundo). Algunos pudieran sugerir que Dios matara al demonio, y pusiera a personas como Hitler y otros hombres de guerra fuera del camino, reemplazándolos con hombres de paz y amor. Si Dios es el todopoderoso que está en control, El podría fácilmente hacer alguna o todas estas cosas. Pero El no recibe órdenes; El hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad (vea Ef. 1:11).

Si Dios no está controlando y operando este mundo, entonces ¿Quién lo está haciendo? Si juzgamos por la vista, por las apariencias, podríamos pensar que es el demonio quien lo está haciendo. Desde otra perspectiva parecería que los políticos están al mando; o pareciera que hay muchas "mafias" en el mundo, pareciera que los mafiosos estuvieran en la silla de poder. No hay duda de que Hitler pensó gobernar este mundo, y hacer que todos los países contribuyeran para su gloria personal y para el bien de su así llamada "raza superior". Evidentemente hay mucha competencia entre los hombres por las posiciones de autoridad. El deseo de poder es evidente en todas partes. Ahora, es libremente admitido que agencias humanas y satánicas tienen su lugar y su obra, pero por sobre todo, Dios está sobre su trono haciendo que la ira del hombre le alabe (vea Sal. 76:10). Los hombres dominan, Dios predomina; los hombres toman las cosas y Dios las trastorna.

Si El, quien creó el mundo, no está operándolo o conduciéndolo, ¿por qué no lo está haciendo? Debe ser por una de estas dos cosas, porque El no quiere hacerlo o porque es incapaz de hacerlo. El pensamiento del hombre tendrá que admitir que Dios está dirigiendo y operando el mundo, o de otra manera tendrá que afirmar que El ha perdido interés en ello o ha perdido el control. Un hombre puede ser muerto en un aeroplano que él haya construido. Pudiera ser envenenado por una medicina que el compusiera. Una madre puede ser avergonzada por una hija o un hijo que le naciera. Pero Dios no está en peligro de Su propia creación. El no puede ser avergonzado por sus criaturas, porque todos los que se oponen a El, tarde o temprano se encontrarán avergonzados de sí mismos y arruinados para siempre.

LA CLASE DE MUNDO QUE DIOS ESTÁ GOBERNANDO

Nos ayudará a entender y apreciar la Divina Providencia si echamos un vistazo al mundo que Dios está gobernando. El diablo está presente en este mundo y este diablo es más popular con los ciudadanos de lo que lo es el Creador. Satanás es llamado el "dios" de este siglo, y el príncipe de este mundo. Al principio de la historia humana, nuestros primeros padres, en forma deliberada y espontánea, se rebelaron en contra de la voluntad de Dios y llegaron a ser los aliados del diablo. Ellos transfirieron su lealtad del Dios de verdad al padre de mentira. El Señor Jesús dijo a los hipócritas de su tiempo, que ellos eran de su padre el diablo, y que la voluntad del diablo querían hacer (vea Jn. 8:44). Y el apóstol Pablo nos dice que los perdidos de este mundo tienen sus mentes cegadas por el dios de este siglo (vea 2 Co. 4:4).

Debe ser recordado que el diablo opera con el permiso o consentimiento divino. Es decir, el diablo es tolerado mas no aprobado por Dios. Todas sus actividades son circunscritas y ordenadas por los propósitos divinos. El diablo tuvo que obtener el permiso divino antes de poder afligir a Job o tentar a Pedro (vea Job 1:6-12, Lc. 22:31-32).

El mundo que Dios gobierna está lleno con hombres y mujeres depravados. Cada hombre, separado de la gracia interior, es un enemigo de Dios. Pablo dice que la mente carnal odia a Dios (Ro. 8:7). Nadie, excepto aquellos que son nacidos de nuevo, son amantes de la verdad de Dios (1 Jn. 4:7). Escuche ahora de los labios de Cristo, la verdad encarnada: "Porque del corazón salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre; que comer con las manos por lavar no contamina al hombre" (Mt. 15:19-20).

El mundo que Dios gobierna está lleno de ángeles caídos o espíritus demoníacos. Pablo dice que las cosas que los paganos sacrifican, las sacrifican a los demonios y no a Dios (1 Co. 10:20). Y en Efesios 6:11 Pablo nos manda vestirnos con toda la armadura de Dios porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires" (Ev. 6:11-12).

Entonces, debemos entender que Dios no está gobernando este mundo como lo haría, si este mundo estuviera lleno de personas santas y buenas, gentes que la amaran y se deleitaran en hacer Su voluntad. Nuestras prisiones no están gobernadas como lo están nuestros niños en el hogar. Debemos comprender que la tierra no es gobernada como lo es el cielo, aunque Dios está gobernando ambos lugares.

LA NATURALEZA DE LA PROVIDENCIA

1. La providencia es misteriosa. Todo parece estar en desorden y confusión. Cuando nosotros observamos el mundo, vemos conflictos y no pareciera existir un plan u orden. El mundo aparece como un gran campo de batalla de un conflicto de voluntades y fuerzas que se oponen. Pareciera que no existe orden o propósito en el movimiento de las abejas en la colmena, pero al examinar la miel que se produce, usted verá que hay plan, orden y propósito. Y tal como las abejas reúnen su provisión de dulce para el tiempo de necesidad, pero son colonizadas por el hombre para su propio bien; así los hombres planean y trabajan y no obstante, están siendo gobernados por la infinita sabiduría de Dios para Su propia alabanza y gloria.

Dios nos dice que no podemos comprender Sus tratos con nosotros. El salmista dice que los juicios de Dios son en gran manera profundos. Pablo declara que sus juicios son insondables, y sus caminos inescrutables. La providencia es misteriosa y está llena de perplejidad debido a que la providencia de Dios es incomprensible para las mentes finitas; y por lo tanto, sus caminos también son muy profundos para nuestra comprensión. Debemos tomar a Dios y Su palabra y creer que El es demasiado sabio para equivocarse, y demasiado bueno para afligir a sus hijos sin ninguna razón. Este es un tiempo de perplejidad y confusión y hay muchos corazones que claman: "¿Por qué no hace Dios algo al respecto?" Bien, querido corazón, Dios está efectivamente haciendo algo, pero nosotros no podemos entender sus caminos. Tenemos que caminar por fe en que El está haciendo todas las cosas bien. Recuerde querido lector, que Dios guarda la llave para todos los problemas de la vida.

"¿Hay algún problema en su vida para solucionar,
algún pasaje parece estar lleno de misterio?
Dios lo sabe, El es quien trae las cosas ocultas a la luz.
El es quien guarda la llave".

"¿Hay alguna puerta cerrada por la mano del Padre,
la cual tu has tenido esperanza de ver abierta de par en par?
confía en Dios y espera; porque cuando El cierra la puerta,
El es quien guarda la llave".

"¿Hay alguna oración importante que está aún sin respuesta,
o respondida no como tú habías esperado que ocurriera?
Dios aclarará Su propósito poco a poco,
El es quien guarda la llave".

2. La providencia de Dios es minuciosa. Es decir, abarca todas las cosas, las cosas pequeñas y las consideradas como grandes cosas. La providencia ha sido definida como la atención de Dios concentrada en donde quiera, en todas partes. El hombre es finito y tiene muchas limitaciones, de tal manera que puede concentrarse solo en una cosa y en un lugar a la vez; pero Dios es infinito en espacio, en poder y en sabiduría, y puede concentrarse en todas las cosas y en todos los lugares. Su providencia es microscópica, tanto como telescópica. Dios está interesado aún en los cabellos de nuestra cabeza, y en la caída de una pequeña ave (vea Mt. 10:29-30). Un predicador enfatizó una vez en su congregación que la Biblia decía que los cabellos de nuestra cabeza estaban contados, pero que temía que algunos de ellos, ni siquiera consideraban que sus cabezas estuvieran contadas.

(1) Dios tiene control de las cosas inanimadas. Las Escrituras abundan en ilustraciones de esto. Dios dijo: "Sea la luz; y fue la luz". Y otra vez, "Júntense las aguas que están debajo de los cielos en un lugar, y descúbrase lo seco. Y fue así" (Gn. 1:3, 9). A la palabra de Dios las aguas del mar Rojo fueron divididas y se levantaron como paredes y a Su palabra volvieron a reunirse otra vez. A la palabra de Dios la tierra abrió su boca y tragó a Coré y a sus compañeros de rebeldía (Datán y Abiram). A su palabra el fuego del horno babilónico fue inhabilitado de hacer daño a sus siervos fieles. Todos los elementos están bajo su control. El es quien envía la lluvia. El llama a la hambruna. El retiene la cosecha, o da en abundancia según Su voluntad.

(2) Dios tiene control sobre las criaturas irracionales. El formó las bestias del campo y las trajo a Adán para que les pusiera nombre. El causó que solamente dos de cada animal no limpio entraran al arca de Noé, para perpetuar su especie en a tierra; pero de los animales limpios introdujo siete parejas, para que Noé tuviera suficiente para el sacrificio. El control que Dios tiene sobre la vida irracional se manifestó en las plagas que vinieron sobre Egipto. A Su mandato multitud de moscas invadieron las casas de los egipcios, mientras que ninguna vino a las casas de los israelitas. A Su voluntad Egipto fue plagado de ranas y langostas. Daniel fue enviado al foso de los leones, pero Dios cerró sus mandíbulas y Daniel no fue devorado. Dios abrió la boca de un asno para reprender a Balaam. Jonás no quería ir como misionero al extranjero, así que tomó un barco para ir a Tarsis; pero Dios envió un gran viento que sacudió la embarcación, y cuando los marineros arrojaron a Jonás al mar, Dios tenía un gran pez preparado para él. Dios mismo causó que el pez vomitará a Jonás justo para que alcanzara tierra. De acuerdo a la voluntad de Dios, el gallo cantó después de la triple negativa de Pedro, tal como el Señor había dicho que ocurriría. "Jehová afirmó en los cielos su trono; y su reino domina sobre todos" (Sal. 103:19).

(3) El control y gobierno de Dios se extiende aún sobre los hombres, sobre todos los hombres, sean buenos o malos. No tenemos ningún problema viendo que Dios está en control de los buenos; el punto difícil para muchos es ver que El reina sobre todos; que El está en control sobre el impío tanto como lo está sobre el bueno. Dios permite el pecado debido a que a que solo El es capaz de gobernarlo para Su propia gloria. Dios no es el autor del pecado, pero El es quien lo controla y lo dirige. En este punto Agustín tiene una palabra de mucha ayuda:
"El pecado de los hombres procede de ellos mismos; al pecar ellos ejecutan esta o aquella acción, pero es Dios quien divide las tinieblas de acuerdo a su propio placer".
Dios no es la fuerza causal, pero la fuerza directiva en el pecado de los hombres. Los hombres son rebeldes, pero no están fuera del control de Dios. Los decretos de Dios no son la causa necesaria del pecado de los hombres, sino que los decretos predeterminan, prescriben límites y dirigen los actos pecaminosos de los hombres. Un hermano inglés, Percy W. Heward, plasmó esta verdad claramente al decir:
"Los deseos de pecado son los deseos de los hombres; el hombre es culpable; es al hombre a quien debe echarse la culpa. Pero el todo sabio Dios evita que estos deseos produzcan acciones indiscriminadamente. El hace que estos deseos tomen un cierto curso divinamente señalado. Una inundación de iniquidad proviene de los corazones de los hombres, pero no se le permite que cubra la tierra; sino que es detenida por la mano soberana de Dios, y los hombres inconscientemente son de este modo detenidos dentro de ciertos límites, de este modo ni una jota, ni una tilde del propósito divino fallará. El conduce la inundación de la impiedad dentro del canal de Su providencia y gira el molino de acuerdo a Su propósito".

UNA DOCTRINA PRÁCTICA Y CONFIABLE

Es un gozo saber que Dios, nuestro Padre celestial, está gobernando este mundo. La verdad de Romanos 8:28 no sería posible si El no estuviera en control de todas las cosas. El puede y asegura a sus hijos, que todas las cosas les ayudan para su bien.

"El mundo es amplio en tiempo y en sucesos, y Dios es su guía;
Entonces, no te apresures.

Es bendecido el hombre que hace lo mejor y deja el resto;
Entonces, no te preocupes".

Déjeme mostrarle otra ilustración: Aquí está un granjero que tiene un gran pozo-manantial en su granja; una enorme corriente de aguas que arruinará todo si se le deja que brote por sí misma sobre la granja. Debe existir un canal para que esta agua fluya a través de él. Debe ser taponeado para controlar el flujo de agua. El granjero decide hacer un canal para esta agua; de este modo él la controlará y hará que aquello que le dañaría, le sirva. Así él instala una línea de tubo desde aquel pozo hasta su casa y con solo dar vuelta a una llave puede obtener agua para cocinar, para beber y para bañarse. Coloca otra línea hasta su granero y con solo abrir la llave de paso tiene agua para cientos de bueyes y cerdos. El instala otra línea hacia su huerto y sirve para mantenerlo en excelente estado en tiempo de sequía. Así, donde quiera que necesita agua solo tiene que extender otra línea desde aquel pozo. Ahora, el corazón humano es un pozo, un manantial de pecado. Si Dios no lo controlara, este manantial de pecado destruiría sus propósitos y derrocaría Su gobierno. Así que Dios tiende los canales de Sus propósitos. Y aquello que no es usado para Su gloria, es impedido o reprimido. "Ciertamente la ira del hombre te acarreará alabanza: Tú reprimirás el resto de las iras" (Sal. 76:10).

Una línea del manantial de pecado corrió hasta el calvario. El pecado humano fue visto en toda su indignidad cuando los hombres impíos crucificaron al Señor de gloria en el árbol de la cruz. Y sin embargo, el propósito de Dios estaba siendo cumplido. La muerte del impecable Hijo de Dios requería una terrible cantidad de pecado, pero la mente carnal que odia a Dios fue suficiente malvada para hacerlo. Así que Dios dirigió el odio humano en aquella dirección. El arregló todos los detalles acerca de la muerte de Cristo. El tuvo que ser crucificado entre dos hombres impíos; sus vestidos tuvieron que ser divididos entre los soldados; sus ropas tuvieron que ser el premio de su juego; le tuvo que ser dado a beber hiel mezclado con vinagre, sus huesos no tenían que ser quebrados; y todo esto vino a pasar tal y como había sido divinamente planeado y predicho. Viene a nuestra mente otra vez Hechos 4:27-28 "Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, al cual ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y los pueblos de Israel, para hacer lo que tu mano y tu consejo habían antes determinado que había de ser hecho". ¡Qué variada y poderosa multitud de personas estaban involucradas! Y no obstante, todos ellos harían lo que Dios había predeterminado que fuera hecho.

Si, queridos hijos de Dios, nuestro Padre celestial gobierna. Nuestros tiempos están en sus manos, y solo podemos decir con el poeta:

"Sí, déjaselo a El;
los lirios del campo nada hacen,
y ellos crecen;
ellos crecen en tiempo de lluvia,
y ellos crecen con el rocío;
sí, ellos crecen:
ellos crecen en las tinieblas, ocultos en la noche;
ellos crecen en el amanecer, manifestados por la luz;
aún, ellos crecen".

"Sí, déjaselo a El;
eres más querido para Su corazón,
lo sabrás,
que los lirios que florecen,
o que las flores del campo,
que crecen bajo la nieve:
lo que sea que necesites, si lo buscas en oración,
tú puedes dejárselo a El; para ti son Sus cuidados.
tú, tú lo sabes".