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La Palabra de Dios (Lec. 5)

LAS SANTAS ESCRITURAS

El cristianismo es la religión de un libro. Sin este libro el cristianismo no puede ser perpetuado. Donde quiera que este libro no se ha encontrado, tampoco hay evidencias de ningún creyente. La salvación es a través de la fe en Jesucristo, y la gente no puede creer en Aquel de quien ellos no han oído (Ro. 10:14). Y nosotros dependemos completamente de este libro para saber acerca de Cristo Jesús. Este libro es La Biblia y en su original, es La Palabra de Dios para nosotros hoy en día. Borre las enseñanzas de La Biblia del pensamiento humano y pronto el cristianismo pasará al olvido. La Biblia es un libro infalible, suficiente y autoritativo en todos los asuntos de fe y práctica religiosa (vea 2 Ti. 3:16-17).
"¡Tráiganme el libro!" clamó Sir Walter Scott en su lecho de muerte. "¿Cuál libro?" se le preguntó. Y este genio del pueblo escocés replicó; "¡Hay un solo Libro; tráiganme La Biblia!" Cuando se le preguntó a la reina Victoria el secreto de la grandeza de Inglaterra, ella tomó una copia de las Escrituras y dijo: "Este libro explica el poder de Gran Bretaña".

LA ESCRITURA CONTRA LA TRADICIÓN

La palabra escritura en el griego es "graphe" y significa "un escrito" o "algo escrito". La expresión "Santas Escrituras" ocurre una sola vez en el Nuevo Testamento (Ro. 1:2), pero donde quiera que Las Escrituras son referidas, significan un escrito Divino. La referencia usual es a los escritos del Antiguo Testamento, pero Pedro habla de las epístolas de Pablo como escritura (2 P. 3:16).
Las Escrituras de los días de nuestro Señor Jesucristo fueron los escritos del Antiguo Testamento. La Biblia de aquel tiempo fue la Septuaginta, que era la versión griega del Antiguo Testamento hebreo. Para nuestro Señor y los apóstoles el Antiguo Testamento era La Palabra de Dios. Este fue el libro que Cristo desafió a los judíos a que escudriñaran (Jn. 5:39). Este fue el libro al que se refirió cuando dijo: "La Escritura no puede ser quebrantada" (Jn. 10:35). Este fue el libro que los creyentes de Berea escudriñaban para saber si lo que Pablo predicaba era verdad.
Nuestro Salvador levantó el cargo de que "las tradiciones de los hombres" eran contrarias a Las Escrituras. Las Escrituras fueron los escritos verbalmente inspirados por Dios; las tradiciones de los hombres fueron las enseñanzas pasadas de mano en mano de los líderes judíos. Cuando los líderes religiosos escribas y fariseos acusaron a Jesús de que sus discípulos transgredían "la tradición de los ancianos", El les contestó con esta pregunta: "¿Por qué también vosotros traspasáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?" (Mt. 15:2-3). Antes de Saulo de Tarso fuera un creyente en Cristo Jesús, se dice que él era "más celador que todos de las tradiciones de mis padres" (Ga. 1:14). Pero cuando él llegó a ser un creyente, entonces renunció a las tradiciones y se volvió a Las Escrituras. Hoy en día existen muchas tradiciones a las cuales se necesita renunciar, cosas que han sido transmitidas de generación en generación, pero que son contrarias a Las Escrituras.

LA REVELACIÓN Y LA INSPIRACIÓN

Estas dos palabras no deben de ser confundidas. Cuando La Palabra de Dios vino a los profetas, esto fue revelación. La inspiración es el método por el cual La Palabra vino a nosotros a través de ellos. Es por la inspiración que la revelación a ellos llegó a ser una revelación para nosotros. Sin la inspiración nosotros no hubiéramos tenido revelación, porque La Palabra de Dios no viene ahora como vino a los hombres de la antigüedad. Esta inspiración nos ha dado una revelación escrita. La Palabra de Dios que tenemos hoy en día está en la forma de un libro, La Biblia.
"Toda Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia", (2 Ti. 3:16). La inspiración se refiere a las palabras; las palabras de La Escritura provienen de Dios, fueron inspiradas por Dios. No es nuestro propósito entrar en las controversias sobre la teoría de la inspiración solamente señalar que nosotros creemos en la inspiración verbal de Las Escrituras, lo cual significa que las mismas palabras fueron seleccionadas por Dios, y que los hombres hablaron como lo hicieron, siendo guiados en todo el proceso por el Espíritu Santo. Ellos no estaban dando conceptos o ideas de la verdad, sino que estaban dando palabras de verdad y eran dirigidos por el Espíritu a poner estas palabras de verdad en La Escritura.
El elemento humano en la producción de La Biblia es enteramente reconocido, La Biblia vino a nosotros a través de la agencia humana, pero no le fue permitido al elemento humano aventurar la exactitud o infalibilidad de este libro. La Biblia es exacta e infalible como si Dios la hubiera escrito por El mismo sin la agencia humana. "Porque la profecía no fue en los tiempos pasados traída por voluntad humana, sino los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo" (2 P. 1:21)
"Dios, habiendo hablado muchas veces y en muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo..." (Heb. 1:1-2). El Antiguo Testamento es el registro divino de lo que Dios dijo en diferentes tiempos y en diferentes circunstancias a Israel a través de los profetas. El Nuevo Testamento es el registro divino de Dios hablando en el Hijo. La comparación entre los profetas y Cristo está apuntando un contraste. Dios estaba usando a los profetas para dar Su Palabra a Israel; pero en Cristo era Dios mismo quien estaba hablando. Los profetas fueron muchos, el Hijo es uno. Los profetas eran siervos, el Hijo es el Señor. Los profetas fueron temporales, el Hijo permanece para siempre. Los profetas hablaron La Palabra, Cristo es La Palabra.
La Biblia está editada en dos partes comúnmente llamadas el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Ellos no son dos, sino un solo libro. El Antiguo Testamento es el Nuevo enrollado; el Nuevo Testamento es el Antiguo desenvuelto. En el Antiguo Testamento el Nuevo está oculto; en el Nuevo Testamento el Antiguo es revelado. El Antiguo es patente en el Nuevo; el Nuevo es latente en el Antiguo. El Antiguo es predicción; el Nuevo es cumplimiento. Los dos testamentos tienen el mismo autor: Dios; ambos tienen el mismo objeto: Cristo. El hilo carmesí corre a través de toda La Biblia. Usted puede comenzar desde cualquier lugar y predicar a Jesús. En ambos testamentos está registrado lo que el Señor dijo: "... en la cabecera del libro está escrito de mí..." (Sal. 40:7; Heb. 10:7). En Apocalipsis 19:10 dice que el testimonio de Jesús es el Espíritu de la profecía. Martín Lutero, pintorescamente, comparaba los dos testamentos con los dos hombres que traían la rama con el racimo de uvas proveniente de la tierra prometida. Ambos estaban cargando el mismo fruto; el que iba al frente no lo veía, pero sabía lo que estaba cargando. El otro veía ambas cosas, el fruto y el hombre que estaba ayudándole. Los profetas que vinieron antes de Jesús testifican de El, aunque no lo podían ver; y nosotros, quienes vivimos desde que El vino, podemos verles a ambos, a Cristo y a los profetas.

ARGUMENTOS DE QUE LA BIBLIA ES LA PALABRA DE DIOS

1. Hay una presunción en su favor. El hombre necesita una revelación de Dios y si la Biblia no es esta revelación, entonces no tenemos ninguna. Ciertamente hay los libros sagrados de otras religiones, pero son como los dioses de que ellos testifican, y no son obviamente la revelación del verdadero y viviente Dios. El hombre necesita la clase de revelación que tenemos en la Biblia. Hay una revelación de Dios en la naturaleza, pero esta revelación es insuficiente; no abarca todos los aspectos necesarios. La naturaleza revela Su eterno poder y divinidad, pero no tiene nada que decir acerca de sus cualidades morales. La naturaleza nos dice que hay un Dios, pero no nos dice cómo El es. Un salvaje en una lejana isla apartada de la civilización, encontrando un reloj, pudiera llegar a la conclusión de que este fue hecho por un hombre, pero el no podría, a través de examinar el reloj, aprender nada acerca del carácter del fabricante. Y de la misma manera, un hombre no puede aprender acerca del carácter de su Creador a través del estudio de la Geología, la Biología, y la Astronomía. La Biblia no hace ningún esfuerzo para probar la existencia de Dios, pero va muy lejos diciéndonos acerca de cómo Dios es. En la Escritura Dios es revelado en Su modo de existencia y en sus muchas perfecciones morales.
El hombre está en tinieblas acerca de sí mismo. Necesita una revelación escrita que le diga lo que él es, de dónde vino y cuál es su destino. La Biblia responde a toda cuestión respecto al bienestar eterno del alma humana. Ella convence a todo hombre de pecado y le dice cómo puede ser salvo. Sí, hay una presunción a favor de la Biblia. El hombre necesita una revelación; Dios es capaz de darla, y la Biblia es precisamente la clase de revelación que el hombre necesita. La Biblia satisface la sed del alma.
2. La Biblia reclama ser la Palabra de Dios. Si la Biblia no es lo que pretende ser, entonces es un mal libro. Es completamente inconsistente exaltar la Biblia como un buen libro, y al mismo tiempo negar su infalibilidad. A través de toda la Biblia corre la expresión "Así dice el Señor". Esta expresión u otras equivalentes son usadas como 2000 veces en el Antiguo Testamento.
3. El testimonio de Cristo es un argumento de la autenticidad de la Biblia. El Antiguo Testamento estaba en existencia en Sus días, y Cristo lo aceptaba y lo citaba como la Palabra de Dios. El mismo libro de Deuteronomio, frecuentemente el más atacado por los críticos, era el libro del cual Cristo citó varias veces cuando fue tentado por Satanás en el desierto. (Vea Dt. 8:3, 6:16, 6:13 y compárelo con Lucas 4:4-12).
4. La Biblia es única y esta unidad testifica su origen divino. La Biblia es diferente de cualquier otro libro. Beber de esta fuente de verdad es "saborear la diferencia". La Biblia es única en su enseñanza acerca de la salvación. Se ha dicho que el hombre no hubiera escrito un libro como este, si él pudiera. Cualquier hombre honesto, que conozca suficiente acerca de la Biblia, admitirá rápidamente que no es posible que la Biblia sea una producción humana.
5. La franqueza con la que este libro trata con sus héroes y sus autores, nos da una abundante evidencia de que es la Palabra de Dios. Los biógrafos humanos solamente pintan el mejor y más brillante lado de la vida de los hombres. Ellos exaltan sus virtudes y alaban sus logros, pero dicen muy poco o nada acerca de sus puntos débiles. Pero el carácter de los hombres de la Biblia es puesto en el color de la verdad. La Biblia no los blanquea o quita sus manchas.
6. La maravillosa unidad de la Biblia es un fuerte argumento de su inspiración divina. Este es un milagro en sí mismo. Escrita en dos continentes y en tres idiomas, su composición y compilación se extiende a lo largo del lento avance de dieciséis siglos, teniendo cerca de cuarenta diferentes autores; parte de ella fue escrita en tiendas, en palacios, en calabozos, en ciudades y desiertos; partes fueron escritas en medio del peligro y partes en temporadas de gozo extático; entre sus escritores hubo jueces, sacerdotes, reyes, profetas, primeros ministros, pastores, escribas, soldados, médicos y pescadores; y aún todavía considerando estas circunstancias, condiciones e instrumentos tan variados, la Biblia sigue siendo un Libro. Lo reúne y conjunta todo en un solo Libro. Existe afinidad de una parte con las otras. Entre más que esta verdad es considerada, más sorprendente resulta ser la Biblia.
"Imagine cuarenta personas de diferentes nacionalidades, poseyendo ellos varios grados de cultura musical, visitando el órgano de alguna gran catedral entre largos intervalos de tiempo unos de otros y sin confabulación alguna, tocando sesenta y seis notas diferentes, las cuales al ser combinadas resultan en el más grande oratorio jamás escuchado: ¿No mostraría esto que detrás de esos cuarenta diferentes hombres habría una mente dirigiendo todo, o un gran Tono-Maestro? Como cuando escuchamos a una gran orquesta con su inmensa variedad de instrumentos, tocando diferentes partituras, pero produciendo una melodía armónica, nos damos cuenta de que detrás de estos músicos está la personalidad y el genio de un gran compositor. Así también cuando entramos al salón de la academia divina y escuchamos los coros celestiales cantando el Canto de la Redención, todos en perfecto acorde y unísono, sabemos que es Dios mismo quien ha escrito la música y ha puesto esta canción en sus labios" (A. W. Pink).
7. Las profecías cumplidas dan testimonio del origen divino de la Biblia. La profecía es la predicación de eventos antes de que estos sucedan. Esta es la prueba de ácido de la revelación divina. Un reclamo de la profecía cumplida es hecho a través de toda la Biblia (Vea Dt. 18:22, Is. 41:21-23, 2 P. 1:19-21). Los hombres pueden hacer algunas predicciones generales acerca del futuro, pero la Biblia contiene cientos de profecías, las cuales han tenido un cumplimiento literal, cientos de años después de que fueron escritas.

(1) Profecías acerca de Cristo. Cristo es el gran objeto de la profecía (Ap. 19:10, Heb. 10:7). Miqueas predijo el lugar de su nacimiento (Mi. 5:2). Isaías dijo que su madre sería una virgen (Is. 7:14). Tenemos muchas cosas predichas acerca de su muerte en el Salmo 22 y en Isaías 53. y también en el Salmo 16:10 se predice su resurrección.
(2) Profecías acerca de los judíos. Estas como las profecías acerca de Cristo, son también muchas para enumerarlas. Federico el Grande demandó una vez de uno de sus mariscales, quien era un devoto creyente, que diera una prueba de la verdad de la Biblia en una palabra. "Los judíos" fue la lacónica e incontestable respuesta. La destrucción de su ciudad real, Jerusalén, fue anunciada con muchos años de anticipación. Lea Mateo 22:1-7; Mateo. 24; Lucas 21 y luego lea el relato de la destrucción de Jerusalén por el historiador Flavio Josefo quien estuvo durante la campaña de Tiro y después de lo cual escribió su historia. El largo vagar del pueblo judío se ha convertido en un proverbio en la historia humana, pero esto fue una profecía divina de mucho tiempo antes.
(3) Profecías acerca de Babilonia. Lea Isaías 13:19-22; 14:22-23; Jeremías 50:51. De todas las ciudades en profecía, aparte de Jerusalén, Babilonia es la que figura más prominentemente. Babilonia es mencionada en el Génesis y en el Apocalipsis. Esta ciudad es divinamente amenazada a través del libro de Isaías; y a todo lo largo del libro de Jeremías y hay más amenazas en el libro del Apocalipsis del apóstol Juan. Sería muy interesante y provechoso para el estudiante, usar una concordancia y leer todo lo que la Biblia dice acerca de Babilonia.
(4) una de las partes más interesantes de la profecía es la que se refiere a Josías, el niño rey de Judá, quien reinó de 637 a 608 a.C. Cuando Jeroboam estaba en el altar en Bethel para quemar perfume, un profeta desconocido vino de Judá y clamó contra el altar estas palabras: "... Altar, altar, así ha dicho Jehová: He aquí que a la casa de David nacerá un hijo, llamado Josías, el cual sacrificará sobre ti a los sacerdotes de los altos que queman sobre ti perfumes; y sobre ti quemarán huesos de hombres". (1 R. 13:2). La fecha de esta profecía fue en 975 a.C. Esta es la predicción del nacimiento, el nombre y la obra de un rey de Judá, lo cual tomó lugar tres y medio siglos después. El cumplimiento de esta profecía es registrado en 2 R. 23:15-16: "Igualmente el altar que estaba en Behtel, y el alto que había hecho Jeroboam hijo de Nabat, el que hizo pecar a Israel, aquel altar y el alto destruyó; y quemó el alto, y lo tornó en polvo, y puso fuego al bosque. Y volvióse Josías, y viendo los sepulcros que estaban allí en el monte, envió y sacó los huesos de los sepulcros, y quemólos sobre el altar para contaminarlo, conforme a la palabra de Jehová que había profetizado el varón de Dios, el cual había anunciado estos negocios". El cumplimiento tomó lugar en 624 a.C., es decir, 351 años después de que la profecía fue pronunciada.

 

ALGUNAS CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA BIBLIA COMO UNA REVELACIÓN DIVINA

1. Es un libro de religión. No es un libro de texto de Ciencias Naturales, sino una revelación de una verdad moral y salvadora. No fue escrita para decir a los hombres cómo tener todo aquí ahora, sino para decirles cómo prepararse para ella para la eternidad.

2. La Biblia es un libro abierto. Sus verdades no están veladas bajo un lenguaje científico, sino que son dadas en el lenguaje común. Si la Biblia hubiera sido escrita en el lenguaje científico del primer siglo, entonces, hubiera quedado incomprensible para el siglo veinte. Si hubiera sido escrita en el lenguaje del siglo veinte, entonces nadie la hubiera comprendido hasta tiempos recientes. Si la hubiera escrito en el lenguaje científico, entonces solamente los eruditos podrían entenderla. La Biblia no fue escrita para los eruditos sino para los hombres.
La Biblia es el libro del pueblo, fue entregada a los creyentes, no al papa, los sacerdotes, ni tampoco al clero. Si el evangelio está velado, no es debido a que haya un velo sobre el libro, sino a que hay un velo sobre el corazón humano. La mejor preparación para entenderla es una mente sincera y honesta, iluminada por el Espíritu Santo.

3. La Biblia es un libro práctico. Toda Escritura es inspirada divinamente y es útil. El valor de la Biblia está más allá de cualquier apreciación humana. Este libro vino de Dios y nos conduce a Dios. Yo sé que proviene de Dios porque trata con asuntos que están más allá del alcance del intelecto humano. La Biblia enseña el camino hacia Dios y cómo ser justificados ante su santa ley, es un manual de vida y conducta. No fue dada para adornar la mesa sino para gobernar nuestras vidas. Si quiere ser sabio, lea este libro; si quiere estar seguro y a salvo, lea este libro; si quiere ser santo, practique este libro.
Citando las palabras de otra persona: "Conócela en tu mente, guárdala en tu corazón, demuéstrala en tu vida y siémbrala en el mundo".

4. La Biblia es un libro inmortal. Todos los demás libros mueren, pero de la Biblia podemos decir lo que se dijo de Cristo: "Tienes tú el rocío de tu juventud" (Sal. 110:3). El tiempo no deja ninguna huella de envejecimiento sobre la frente de la palabra eterna. La Biblia es un best seller en el mundo y al mismo tiempo es el libro más odiado. Cada arma en el arsenal del infierno ha sido usada en su contra. Todos los estrategas en el imperio de Satanás han colaborado en un esfuerzo para destruirla, pero la Biblia es un libro vivo e indestructible, que ha sobrevivido al fuego de la Roma papal y la Roma pagana. Y también ha sobrevivido a todas las maquinaciones de los filósofos enemigos.
La Biblia ha triunfado sobre los argumentos de Ingersoll, las burlas de Voltaire y los razonamientos de Tom Paine. "Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos" (Sal. 119:89). La Biblia es como el arbusto que Moisés vio; se quemaba pero no se consumía, porque Dios estaba allí. Es como el yunque que desgasta todos los martillos.

"Sí, como un yunque sólido las Escrituras sagradas permanecen,
y está siendo ferozmente golpeada por las manos de los incrédulos;
con ruido de su supuesta sabiduría, ellos hacen un gran show,
pero tal como el martillo del herrero,
ellos solamente logran desgastarse a sí mismos"

5. La Biblia es un libro muy caro. El costo para nosotros no es mucho. Nosotros entramos a una librería y pedimos una Biblia y pagamos el precio, un dólar, dos dólares, cien dólares, el precio que sea. Pero, ¿Cuál es el costo real de la Biblia? En su providencia, Dios ha hecho que el libro más caro, sea el más barato para nosotros. Nosotros estimamos el valor de un artículo en base al costo de producción. La Biblia es un libro costoso desde el aspecto humano. Muchos hombres pasaron sus vidas en los monasterios medievales, haciendo copias de la Biblia para las generaciones futuras. También hubo un costo altísimo para los mártires, quienes entregaron sus vidas por amor a la verdad, cuando el papa y los paganos trataban de destruir cada ejemplar de las Escrituras. También la Biblia representa un costo para Dios, desde Génesis hasta Apocalipsis, la Biblia está escrita con la sangre de su Hijo. El Antiguo Testamento es el dedo de las profecías que apuntan hacia el calvario; el Nuevo Testamento es el dedo de la historia apuntando atrás hacia el mismo calvario. Para escribir el mensaje de amor que tenemos en la Biblia, Dios quebrantó el corazón de su Hijo sobre la cruz. En los tiempos antiguos la palabra de Dios fue escrita en pergaminos hechos del cuero de las ovejas, y hoy en día está escrita en papel. Los pergaminos hablan del cordero inmolado para que su piel nos cubriera y su sangre nos propiciara. El papel fabricado de la madera convertida en pulpa nos recuerda del árbol de vida que fue tumbado y molido en el calvario; molido más que cualquier otro hombre, para que trajera las buenas nuevas del amor de Dios.

METÁFORAS Y SÍMBOLOS DE LA PALABRA

Es interesante e instructivo el estudio de los símbolos y figuras que nos hablan de la Palabra de Dios.
1. Es comprada con una lámpara o luz. (Sal. 119:105 y 130; Pr. 6:23, etc.) En sentido moral, la Palabra de Dios funciona como una lámpara en sentido físico. El mundo se encuentra en una condición moral de tinieblas e ignora como puede ser rusticado ante Dios. Pero la Palabra de Dios es una luz que resplandece en las tinieblas y cada creyente se deleita en decir: "El principio de tus palabras alumbra; hace entender a los simples" (Sal. 119:130).

2. La Biblia es un espejo (2 Co. 3:18 y Stg. 1:25). No podemos decir esto acerca de ningún otro libro. Miro a la Biblia y me veo tal cual soy (no como pienso que soy) culpable y arruinado. (Ro. 3:19). La Biblia también silencia a los hombres. La mejor forma para silenciar a aquellos que quieren jactarse, es conducirlos a verse en el espejo de la santa Palabra de Dios.

3. La Palabra de Dios es un lavacro y un lavadero (Ef. 5:26). El mismo libro que revela la suciedad moral también provee el lavamiento. "Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra" (Sal. 119:9). "Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado" (Jn. 15:3)

4. La Biblia es representada como comida (Job 23:12). Por naturaleza cada hombre es como aquel hijo pródigo que se alejó de la casa de su padre, y perecía de hambre. En la Palabra de Dios encontramos la mesa del evangelio llena con comida que satisface el alma. Hay leche para los bebes y comida sólida para los hombres; hay pan para los hambrientos y miel para aquellos que pueden comer dulce. El alma llena con grosura es aquella que se alimenta con la Palabra de Dios.

5. La Palabra de Dios es comparada con un martillo (Jer. 23:29). La mejor forma para romper los corazones de piedra es citando las Escrituras. Cuando la Palabra es aplicada por el Espíritu, no hay un corazón demasiado duro para ella. Aún aquel carcelero endurecido fue conducido a clamar: "¿Qué es menester que yo haga para ser salvo?".

6. La Palabra es llamada la espada del Espíritu (Ef. 6:17). Es el arma perfecta para resistir a Satanás. Y el Espíritu Santo sabe cómo usarla para compungir el corazón de los pecadores y matar toda su justicia propia.

7. La palabra es comparada a una semilla (Lc. 8:11). Tal como es necesario sembrar la semilla natural, así también es necesario sembrar la semilla espiritual. Nuestro Señor nos ha dado la comisión de llenar el mundo con la semilla de su Palabra. Debemos sembrar junto a todas las aguas en todas las temporadas (Ec. 11:6, Sal. 126:6).